Transcripción literal del comunicado de prensa del grupo socialista

El pleno del Ayuntamiento de 27 de abril  ha aprobado la compra de la casa de Villarejo con los votos a favor del Partido Popular y en contra del Partido Socialista. Otero se ha reservado el último pleno de la legislatura para consumar una de sus mayores barrabasadas políticas.

Otero había presentado la compra como una “oportunidad histórica” de incrementar el patrimonio municipal, pero nunca ha llegado a explicar los verdaderos motivos de esta operación, ni siquiera en el pleno, donde no se dignó a contestar nuestra intervención.

En el expediente consta que este edificio va a dedicarse, en parte, a exponer la obra fotográfica de don Bernardo Alonso Villarejo, y el resto, “a actividades y usos relacionados con el mundo del arte y la cultura: biblioteca, museo, exposiciones, sala de música, etc.”, o sea, las mismas actividades y usos que tiene la Casa de las Culturas, de la que Otero se queja públicamente por su excesivo coste de mantenimiento.

Se ve que para evitar ese coste quiere hacer una nueva casa de cultura y no se le ocurre nada mejor que embarcar a Bembibre en la compra de un edificio que, por muy barato que se le ponga, nos va a salir muy caro, porque no se puede dedicar a ningún uso en las condiciones que está y tampoco se puede demoler. Es más, aunque no hubiera normas urbanísticas e inconvenientes estructurales que lo impidieran, estamos ante un gasto de rehabilitación cercano a los seis millones de euros, que, por una parte, hace inviable el proyecto de Otero y, por otra, será imposible financiarlo porque, aunque Otero se tire el resto de su vida en Valladolid, ya ha demostrado sobradamente que no es capaz de traer de fuera un euro para Bembibre.

Otero no puede seguir adelante con su proyecto sin aclarar previamente al pueblo qué piensa hacer con la Casa de las Culturas, porque está hipotecando por muchos años el futuro de los bembibrenses, y además, en qué situación quedará la familia que tiene su trabajo y su medio de vida en el bajo de la casa de Villarejo.

Otero, que ha presumido de austeridad durante cuatro años, ahora, cuando se acercan las elecciones, no tiene ningún reparo en derrochar dinero público a espuertas: la estatua del Señor de Bembibre, la estación de autobuses y, ahora, la casa de Villarejo. Si se decía que no había dinero para lo más básico, ¿cómo puede entenderse que se gaste en un monumento que nadie demandaba, en una terminal para todo el Bierzo Alto que tendría que construir y pagar íntegramente la Junta de Castilla y León y en un edificio ruinoso para desarrollar unas actividades que tenemos de sobra cubiertas?

 

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