Un bautizo con ciento veinte comensales. Una señal a cuenta del restaurante para asegurar la fecha. Una cena en la que no faltó ni el whisky. Y al final la gran espantada. O lo que es lo mismo, lo que se conoce como un ‘sinpa’.

Esto es lo que sucedió el lunes por la noche en un restaurante con una dilatada trayectoria en Bembibre, que sirvió un banquete que había contratado una familia supuestamente vecinos de San Miguel de las Dueñas, tal y como le insistieron al propietario del local. Tanto la familia como los invitados tenían acento extranjero, supuestamente de algún país del Este de Europa.

Contrataron el banquete para 100 invitados (finalmente fueron 120), que incluía 30 botellas de whisky Johnnie Walker, vino, agua mineral y refrescos. Al finalizar dio comienzo un baile con músicos en directo.

Hasta ahí todo correcto, pero sobre la 1 de la madrugada aprovechando un momento en que se encontraban solos en el comedor mientras el personal se preparaba para servir la tarta, los comensales dieron la espantada dirigiéndose a los coches que estaban estacionados en el aparcamiento exterior.

Según relató a Bembibre Digital el propietario del establecimiento El Carmen, “cuando fuimos al comedor a servir la tarta habían desaparecido”. Eso sí, todavía los intentaron cazar en plena huida.

“Tratamos de pararlos, pero ¿cómo nos ponemos delante de 100 personas?”. Es más, el propietario denunció que intentaron atropellarlo cuando los invitados estaban huyendo. “Pude saltar porque si no me lleva a mí delante”.

El propietario, que no daba crédito a lo que había sucedido, acudió al cuartel de la Guardia Civil a interponer la correspondiente denuncia con la esperanza de que puedan localizar a los estafadores gracias a que pudieron identificar al padrino (de nombre extranjero) así como con las matrículas que pudieron anotar los camareros.

Y es que no se trata de un hecho menor tanto por la cuantía de la presunta estafa como por el intento de atropello que denunció. Mientras tanto, sólo ha conseguido cobrarse 900 euros de la señal por reserva de fecha, aunque queda una deuda de más de 2.000 euros sin abonar.

 

 

 

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