Después de la decepción por no poder sacar el Santo Entierro de ayer viernes, la Soledad salió en procesión para reflejar el dolor de la Virgen en los últimos momentos de la Semana Santa. Con el recorrido habitual, del Santuario a la Iglesia de San Pedro donde el sacerdote endendió el cirio Pascual para transmitir esta llama a los devotos.

Bajo la amenaza continua de la lluvia, la procesión salió puntual con un paso más ágil de lo normal que aseguró la llegada sin lluvia. Muchos, incluso, participaron en el acto con paraguas en mano.

 

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