María Ángeles Cebrones Alonso pronunció el discurso de apertura de las fiestas del Cristo de Bembibre, como viene siendo habitual desde el balcón del Ayuntamiento. Un pregón que revistió la forma de cuento, con una princesa soñadora, varios señores de Bembibre que hacen su aportación al desarrollo de Bembibre.

De forma inevitable, el pregón festivo puso la mirada en el Bembibre del ayer, al menos para poner en contexto al público asistente, para concluir en un mensaje optimista y el deseo de lo que espera la pregonera para el futuro.

La protagonista del cuento es una princesa, que bien podría ser María Ángeles Cebrones, nacida en el Palacio. En un Bembibre en que cada “Señor del lugar” elegido por los ciudadanos tuvo bastante que ver en la evolución de la localidad. Eso sí, entonces era una villa próspera, “la riqueza de la gente venía fundamentalmente de la extracción, el transporte y la venta de un negro mineral y de esta actividad dependía el sustento, directa o indirectamente, de la mayoría de aquella población”.

En su cuento, los señores de Bembibre que se iban sucediendo fueron decisivos para conseguir el desarrollo de la villa: “un día llegó al pueblo el agua corriente, y luego se creó un precioso jardín para el que acordaron el nombre del escritor que había narrado las hazañas y romances del primer Señor de Bembibre que todos llevaban en la memoria”. “Al agua y al jardín les siguieron centros educativos en los barrios, una biblioteca, una plaza de abastos, un centro de salud, una plaza en el palacio sobre las trazas del antiguo castillo, una nueva casa consistorial, un magnífico polígono industrial, un casco antiguo embellecido, importantes áreas deportivas, la antigua biblioteca se vio transformada en Casa de las Culturas, surgió una “Arena” para eventos torneos y espectáculos, una nueva terminal de autobuses…”

También hay un hueco para la madre de la princesa que, como si de Ángeles Alonso se tratara, “soñó y presentó sus sueños al Señor de Bembibre de turno con la fortuna de que éste y cuantos le sucedieron hicieron también suyos y apoyaron esos sueños”, y que despertando la ilusión de muchos vecinos “el pueblo se dotó de un museo y una residencia de ancianos y se fueron engalanando las celebraciones con el colorido ondear de recuperados o restaurados pendones comarcales y con la presencia de elaborados trajes tradicionales primorosamente bordados”.

pregon bembibre

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También recoge la crisis del carbón, cuando el mineral “dejó de ser interesante para quienes lo adquirían”, con lo que supuso para la población: “decrecieron los ánimos y se esfumaron muchos sueños y proyectos de una población que parecía resignarse sin más a un ocaso que, sin embargo, no era su destino”. “Fue entonces cuando la princesa empezó a soñar el modo de remontar el vuelo”.

El pregón lanza una serie de deseos personales que Cebrones hace suyos. “Que seamos capaces de dejar a un lado, y para siempre, los lamentos por lo que hemos perdido”, sin pasar por alto “la minería del carbón, que lo fue todo y a la que tanto debemos, pero que no cuenta ya con la llamada del Futuro”.

Para ello, pide “más soñadores que, desde la memoria sin nostalgia de esa llorada minería, ideen nuevos proyectos de transformación que hagan más dinámica nuestra villa y quiero que esos soñadores encuentren apoyo y colaboradores con suficiente visión para creer en sus proyectos y ponerlos en práctica”.

Sin olvidar que la carencia de monumentos o paisajes en Bembibre no sean un obstáculo supliéndolos “con creaciones propias que marquen la diferencia y que sirvan de catalizadores para atraer constantes y numerosos visitantes”.

Con una actitud contra la adversidad y confianza en el futuro para conseguir empresas, y que más señores de Bembibre “pongan en marcha sus propios sueños o que apoyen los de otros, porque nos es imposible alcanzarlos solos”.

Los deseos de la princesa, con la que, confesó, se identifica la pregonera, “ya están soñados, que es el primer paso”. Extendiendo la consideración de “señores de Bembibre” a numerosas personas que se dieron cita en la plaza, donde hay “hombres y mujeres con sueños y empuje suficientes para que nuestra querida Villa recupere el esplendor de épocas pasadas”. Con “ideas, trabajo, esfuerzo, tesón, incluso sacrificios para resurgir, pero tenemos capacidad y estamos dispuestos a ello”.

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