Se esperaba a las 5, a las 6 o, ya con dificultad, a las 7. Pero ha sido mucho antes y la cola a las 10 de la noche a las puertas del Ayuntamiento no deja lugar a ninguna duda: el que esté pensando en madrugar para intentar conseguir una de las 300 entradas y no esté en la cola lo va a tener realmente difícil. Como se suele decir, “el bacalao está vendido” y se lo van a repartir los que han llegado antes, aunque ello suponga hacer noche a las puertas del Ayuntamiento. Como si de un concierto de Justin Bieber se tratase.

Las personas que han ido llegando eran conscientes de que el límite de entradas a la venta y el límite por persona iban a ser determinantes. Así las cosas, los que han ido llegando después sabían a qué atenerse en función de su posición en la fila. 

La organización ha sido necesaria y entre los que están en este momento a las puertas del Ayuntamiento se han repartido números con su posición en la cola (que deben guardar toda la noche, aunque sea a turnos con otra persona) y el número de entradas que van a retirar. Difícil conseguir más.

El cupo de 300 entradas lo completaron 18 personas que hicieron noche a las puertas del Ayuntamiento, aunque el número de personas en la cola fue superior a la espera de poder conseguir alguna de las entradas que sobraron de la primera tanda (es decir, quienes hicieron reserva pero no hicieron el abono). El límite seguía siendo de 300 por lo que la siguiente oportunidad será el próximo día 31 de enero. 

entradas botillo conseguidas

En una situación sin precedentes y de muy difícil análisis, el botillo está levantando pasiones hasta extremos insospechables. A pesar incluso de la polémica levantada por el mantenedor, no ha sido óbice para una venta de entradas imparable.

El próximo jueves más con las últimas 300 entradas. La pregunta es, ¿qué será lo próximo?

 

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