El Monarca firma la carta de abdicación. Foto: Casa Real

La rueda de prensa convocada por Moncloa a primera hora de la mañana hacía presagiar una crisis institucional, bien en el Gobierno, o bien, como indicaban los últimos rumores, de la Monarquía. Y así fue: Mariano Rajoy confirmó la abdicación del Rey don Juan Carlos.

El presidente del Gobierno fue el encargado de transmitir la intención de su Majestad El Rey de abdicar en favor de su hijo, el Príncipe Felipe, que ostentará después del proceso correspondiente el cargo de Jefe del Estado.

Las razones que hay detrás de esta abdicación no han trascendido abiertamente más allá que será el propio Don Juan Carlos quien explicará las razones hoy mismo.

Rajoy ha anunciado que ha convocado para mañana martes un Consejo de Ministros extraordinario para “poner en marcha las disposiciones constitucionales". Al tratarse de una abdicación, será necesario aprobar una ley orgánica, pero Rajoy ha confiado en que “en un plazo muy breve” las Cortes puedan proclamar Rey al Príncipe de Asturias.

 

El proceso de abdicación

El presidente del Congreso deberá convocar a los dos portavoces, que se entiende que son conocedores y ya preveían la posible abdicación del Monarca. A la reunión acudirá el presidente del Senado y el Ministro encargado de relaciones del Gobierno con las Cortes Generales.

Si el escrito del Monarca no suscita duda alguna sobre su validez, el presidente del Congreso aceptará expresamente la comunicación sin pronunciarse sobre el mismo ni invitar al debate.

Sin embargo, cabe la posibilidad que haya discrepancias sobre la abdicación, en cuyo caso se procederá a la votación.

Posteriormente el presidente del Congreso dará cuenta del resultado al propio Rey, decretará la publicación del resultado de tal modo que la abdicación surtirá plenos efectos desde ese momento.

 

Unos últimos años difíciles

La Monarquía no atraviesa su mejor momento. Después de haber sido un ejemplo en Europa, han bastado pocos años para que la Casa Real estuviera en el punto de mira de los ciudadanos. 

El primero en abrir la brecha fue el yerno del Rey y Duque de Palma, Iñaki Urdangarín, por su imputación en el Caso Nóos que de un momento a otro podría tener más novedades. Con el paso del tiempo, la investigación se fue extendiendo directamente a la hija del Monarca, la infanta Cristina, que ya ha tenido que pasar por el Juzgado de Palma para dar explicaciones de su conocimiento o desconocimiento de los negocios de su marido.  

Otro de los momentos destacados fue el escándalo de Botswana y la cacería en la que estaba participando el propio don Juan Carlos sin conocimiento oficial. Un accidente le obligó a ser intervenido lo que provocó una crítica generalizada en España que ya estaba atravesando en aquel momento una dura crisis económica mientras su Jefe del Estado participaba en un safari cazando elefantes: Tal fue el escándalo que se vio obligado a pedir disculpas.

Estos hechos se unieron a un delicado estado de salud del Rey que le ha llevado en varias ocasiones hasta el el quirófano, así como otras cuestiones de índole política y social que han provocado una caída importante de popularidad de la Monarquía. Entre tanto, la Casa Real se ha preocupado muy mucho de reforzar la imagen del sucesor al Trono, el Príncipe Felipe, que el pasado 30 de enero cumplió 46 años, y que se ha encargado de ostentar una importante representación monárquica tanto en España como de fronteras para afuera. 

Lo que parece claro es que el Rey, después de 39 años de reinado, ya meditaba su abdicación formal el pasado mes, antes incluso de un viaje a Oriente Próximo para abrir puertas de negocios con las empresas españolas. 

 

 

Comparecencia del Rey para explicar los detalles

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