El pasado lunes, el alcalde anunció el cierre de la venta de entradas para la cena de gala del botillo por haber superado ya el aforo inicialmente previsto, por encima de las 900 personas. A la mañana siguiente la venta de localidades se disparó y se elevó por encima de las 1.100 que finalmente se darán cita este próximo sábado en el pabellón de deportes Manuel Marqués Patarita.

Otero confirmó que el número de asistentes se disparó este año y que incluso en el momento en que el Ayuntamiento anuncio el cierre de la venta de localidades el martes, aquel mismo día se vendieron todavía 200 entradas más de las inicialmente previstas.

Aún así, el alcalde reconoció que hay algunos colectivos institucionales que se han interesado por asistir este sábado "y no tenemos posibilidad alguna de encajarlos". 

En esta tesitura, el planteamiento para el año que viene "tiene que ser otro", y así contempla dos opciones. Por un lado, un eventual traslado a otro emplazamiento, lo que únicamente permite apuntar al Bembibre Arena con las dificultades que supondría por cuanto es la sede de la Feria Agroalimentaria desde hace cinco años. Pero la opción que cobra más fuerza es "poner a la venta un número determinado de entradas, que podrían ser 1.000 o las que creamos que pueden entrar con la máxima comodidad para todos, y cuando se acaben se acabaron, pero sabiéndolo desde el principio".

Con estos números, el evento gastronómico de mayor relevancia en la comarca pone de manifiesto este interés que ha resurgido después de haber reducido el número de comensales hasta los 580 hace tan sólo cuatro años. Una situación que llegó a hacer temer por el futuro del evento, pero que año tras año volvió a contar con un creciente número de comensales hasta situarse en cifras de récord.

La pasada semana, el alcalde expresó que “nos sentimos muy satisfechos porque vemos que el Botillo vuelve con fuerza, que la gente joven se está involucrando, y en ningún momento pensamos que dos semanas antes de la celebración tuviéramos que quitar las entradas de la venta por tener el aforo prácticamente cubierto”.

Si bien la idea inicial era poner límite a la asistencia con 950 asistentes la venta de otras 200 localidades obligó a cambiar los planes y alterar la previsión de aforo, que se había establecido de acuerdo con los datos del último Botillo (el año pasado fueron 900 asistentes).

Un año más ha sido determinante el precio especial para grupos de 20 personas o más. En esta edición la anécdota la protagoniza un grupo que solicitó 70 localidades para la cena del Botillo.

 

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